Siempre he deseado hablar sobre las películas de Ingmar Bergman y cómo llegué hasta ellas. Quisiera compartir con esta reseña las razones que me han motivado a seguir indagando en sus historias; más allá de lo que siempre se ha dicho, como por ejemplo, que son películas herméticas y profundamente existenciales. Debo decir con total franqueza a mis apreciados lectores, que tales argumentos no son del todo sensatos. Hay algo en sus películas que nos atrapa con facilidad. Desde la estética de sus propuestas, hasta la minuciosa forma en que están configuradas sus tramas.
Recuerdo la primera vez que me encontré con uno de sus trabajos. Estaba en una feria del libro que organizaba la universidad en donde estudiaba. Eran de esas colosales ferias en la que se podía encontrar tesoros de la literatura, arte, música, y muchas cosas más. Confieso que en ese punto de mi vida nadie me había hablado de Bergman o de su extenso trabajo filmográfico. Mucho menos me había iniciado en el cine de autor o en el cine clásico de otros países. Hacía mi recorrido por los pasillos de dicha feria y me dispuse a revisar en uno de esos estands repletos de películas y música. Miraba en la sección de cine de autor y me llamó la atención el título y la fotografía de la portada de una en especial: Gritos y susurros. Por un momento me imaginé de que aquello se trataba de una película de terror, pero al leer en su reseña, pude darme cuenta de que no era así. Su argumento me atrapó de inmediato, así que la compré en seguida y esa misma tarde la vi en mi casa.
Recuerdo la primera vez que me encontré con uno de sus trabajos. Estaba en una feria del libro que organizaba la universidad en donde estudiaba. Eran de esas colosales ferias en la que se podía encontrar tesoros de la literatura, arte, música, y muchas cosas más. Confieso que en ese punto de mi vida nadie me había hablado de Bergman o de su extenso trabajo filmográfico. Mucho menos me había iniciado en el cine de autor o en el cine clásico de otros países. Hacía mi recorrido por los pasillos de dicha feria y me dispuse a revisar en uno de esos estands repletos de películas y música. Miraba en la sección de cine de autor y me llamó la atención el título y la fotografía de la portada de una en especial: Gritos y susurros. Por un momento me imaginé de que aquello se trataba de una película de terror, pero al leer en su reseña, pude darme cuenta de que no era así. Su argumento me atrapó de inmediato, así que la compré en seguida y esa misma tarde la vi en mi casa.![]() |
| Gritos y susurros (1972) |
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| El séptimo sello (1956) |
Estaba ya bajo en el hechizo de Bergman. Ese mismo día me propuse a seguir indagando en su obra y a continuar buscando sus películas. De esta manera, llegaron a mis manos títulos como Persona, Fresas salvajes, El séptimo sello y El manantial de la doncella. Persona fue un viaje turbulento a lo más profundo del ser y sus laberintos. Cuenta la historia de una actriz que se queda muda justo cuando está actuando en plena obra teatral. Por su parte Fresas salvajes me conmovió por su relato onírico en la que se reflexiona sobre la infancia y la muerte. En El séptimo sello me fascinó ver cómo su personaje principal jugaba partidos de ajedrez con la muerte, para que ésta no se lo llevara. Toda la trama se desarrolla en medio de los azotes de la peste negra. El manantial de la doncella narra la historia de una niña que lleva velas a una iglesia y es asesinada. La última escena revela de manera simbólica el significado del nombre de la cinta.
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| El rostro (1958) |
Al pasar el tiempo, pude encontrar títulos como El silencio, El rostro, Fanny y Alexander, Saraband, Los comulgantes y La hora del lobo. El silencio fue una película enigmática y densa, en donde propiamente el "silencio" va encadenando a sus personajes en una lenta agonía. El rostro (una de mis favoritas), conjuga magistralmente el terror y la comedia. Cuenta la historia de un grupo de artistas dedicados al ilusionismo que son blanco de burlas y señalados como charlatanes. En su aclamada Fanny y Alexander, Bergman condensa sus obsesiones desarrolladas en sus anteriores trabajos, a través de una historia con tintes autobiográficos. Saraband ahonda en las heridas y nostalgias de un viejo matrimonio. En Los comulgantes, la culpa y la ausencia de Dios son las encrucijadas de sus personajes . Y en La hora hora del lobo, una pareja es acosada por una familia de vampiros. Su trama desarrolla la premisa de que en dicha "hora" es cuando la mayoría de la gente muere; de esta manera, quien duerme tiene pesadillas y quien está despierto es atormentado por terribles temores.
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| Esas Mujeres (1964) |
Por los momentos debo decir que ya son 28 maravillosos trabajos de Bergman que he tenido la gran suerte de disfrutar, y estoy seguro de que iré aumentando dicha lista hasta completar su filmografía en la que se contempla 61 películas. Cada trabajo suyo es digno de extensas reseñas y enriquecedoras conversaciones. Los infinitos temas que trabajó en sus tramas, los géneros en los que indagó, hacen del basto universo Bergmaniano un espacio para seguir estudiando. No queda más de mi parte que invitarlos a que se atrevan a cruzar el portal de su mundo y que disfruten su extraordinaria manera de contarnos historias.





EXCELENTE...
ResponderEliminarTexto impecable y entretenido. Una aguda y profunda visión de este gigante del cine. Felicidades!
ResponderEliminarGracias por ofrecernos un itinerario para adentrarnos en el entiendo enigmático mundo de Bergman.
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